¿Qué es la “rodilla del corredor”?

Qué es la rodilla del corredor o síndrome de la cintilla iliotibial
Correr es una actividad física que presenta grandes beneficios para las personas que la practican con mayor o menor intensidad: mejora el sistema respiratorio y cardiovascular, fortalece el sistema inmune, tonifica la musculatura del tren inferior, mejora el aparato locomotor, ayuda a reducir el estrés y mejora el sueño, entre otros efectos positivos.
Sin embargo, también puede suponer un impacto importante sobre las articulaciones del tren inferior, especialmente en las rodillas. Una de las lesiones más frecuentes en personas que practican running o disciplinas que impliquen carrera continua sobre distintas superficies es el síndrome de la cintilla iliotibial, también conocido como rodilla del corredor.
La cintilla iliotibial es una banda gruesa de tejido fibroso que conecta el músculo glúteo mayor y el tensor de la fascia lata con la tibia, recorriendo toda la parte externa del muslo. Esta estructura tiene un papel clave en el movimiento de la pierna, especialmente en actividades como correr o montar en bicicleta. La lesión aparece cuando esta banda se inflama e irrita debido a la fricción repetitiva contra el hueso, principalmente en dos zonas: la parte externa de la cadera o la rodilla. El roce más habitual se produce entre la cintilla y el cóndilo femoral externo, sobre todo durante la fase de contacto inicial de la zancada, donde se genera una contracción excéntrica de deceleración.
El dolor suele aparecer a una distancia o tiempo específico de carrera, obligando al cese de la actividad. Con el tiempo, si no se trata adecuadamente, el dolor comienza a manifestarse cada vez antes, incluso en recorridos más cortos. Es característico que el dolor se intensifique corriendo cuesta abajo o a ritmos lentos, ya que en estas situaciones hay mayor tiempo de contacto entre la cintilla y el epicóndilo. En algunos casos muy agresivos puede notarse un resalte o chasquido de la cintilla sobre el cóndilo.
Causas del síndrome de la cintilla iliotibial
Esta lesión es de origen multifactorial, por lo que no existe una única causa que la origine. Entre los factores más frecuentes destacan:
• Anatomía de la cintilla (estrechez o tensión excesiva).
• Déficit de musculatura en el tren inferior.
• No realizar un calentamiento adecuado antes de entrenar.
• Entrenamientos en superficies irregulares o con pendiente descendente.
• Correr en temperaturas frías.
• Exceso de carga de entrenamiento o sobreentrenamiento.
• Lesiones previas o impactos directos en la zona.
Desde el punto de vista biomecánico, existen factores predisponentes que aumentan la fricción de la cintilla con el fémur y favorecen el desarrollo del síndrome:
• Acortamiento muscular de los flexores de cadera y del tensor de la fascia lata.
• Desequilibrios musculares, especialmente debilidad del glúteo medio.
• Genu varo (piernas arqueadas).
• Pronación excesiva del pie o pie plano.
• Dismetría (diferencia en la longitud de las piernas).
• Epicóndilo femoral externo muy prominente.
• Hiperlaxitud cápsulo-ligamentosa.
Además, el uso de calzado inadecuado, una planificación deficiente del entrenamiento o un aumento brusco de la carga también pueden desencadenar esta patología.
Síntomas de la rodilla del corredor
El principal síntoma es dolor en la parte externa de la rodilla, más específicamente sobre el epicóndilo lateral del fémur, que puede acompañarse de inflamación. Esta molestia aparece con el ejercicio, sobre todo al correr, y suele cesar con el reposo. Al reanudar la actividad, el dolor reaparece en el mismo punto del recorrido o incluso antes.
En algunos casos puede también presentarse dolor en la zona externa de la cadera, o incluso notar una sensación de fricción o chasquido al flexionar y extender la rodilla. En estadios avanzados, el dolor puede ser continuo y persistente, incluso al mantener la rodilla flexionada en reposo.
Diagnóstico
El diagnóstico del síndrome de la cintilla iliotibial suele basarse en la historia clínica del paciente y los síntomas que describe. En la exploración física se pueden realizar maniobras como el test de Ober, que evalúa el acortamiento de la fascia lata, así como la palpación del epicóndilo femoral externo para localizar el dolor. Es habitual encontrar puntos gatillo a lo largo de la cintilla.
Para un diagnóstico más preciso, puede completarse la evaluación con pruebas de imagen como la resonancia magnética o la ecografía, que permiten visualizar el estado de los tejidos afectados. También puede utilizarse la electromiografía de superficie (EMG) para valorar la activación muscular durante el movimiento.
Tratamiento del síndrome de la cintilla iliotibial
El tratamiento dependerá de la gravedad y evolución del caso. El objetivo inicial es reducir el dolor y la inflamación, seguido de una fase de corrección biomecánica y fortalecimiento muscular para evitar recaídas.
En las fases iniciales, se recomienda:
• Aplicación de hielo en la zona inflamada.
• Reposo relativo o modificación de la actividad deportiva.
• Toma de analgésicos o antiinflamatorios, siempre bajo supervisión médica.
• Evitar actividades que provoquen dolor hasta lograr una recuperación funcional.
El tratamiento conservador incluye:
• Terapia manual.
• Ejercicio terapéutico personalizado.
• Estiramientos específicos.
• Electroanalgesia, magnetoterapia, láser y crioterapia.
• Reeducación del gesto deportivo.
• Revisión de la técnica de carrera y planificación de entrenamiento.
Una parte esencial del tratamiento es la readaptación funcional, basada en una valoración muscular mediante EMG y el desarrollo de un programa de fortalecimiento del glúteo medio y otros músculos estabilizadores, para corregir patrones de movimiento erróneos.
En el campo de la fisioterapia avanzada, se pueden aplicar técnicas como:
• EPI (Electrólisis Percutánea Intratisular) para regenerar fibras lesionadas.
• MicroEPI para reducir inflamación local.
• Neuromodulación para disminuir el dolor y facilitar la activación muscular.
• Radiofrecuencia o INDIBA para promover la recuperación celular y mejorar el estado del tejido.
En casos más resistentes al tratamiento conservador, se puede valorar la infiltración con corticoides u otras sustancias antiinflamatorias. Y si todo lo anterior falla, especialmente cuando existe una cintilla muy fibrosada, puede plantearse una intervención quirúrgica.
El tratamiento es efectivo si se inicia pronto y se mantiene hasta la completa desaparición de los síntomas.
En MIVI Salud somos especialistas en el tratamiento del dolor
Abordamos cada caso con un enfoque holístico y multidisciplinar, adaptando el tratamiento a las necesidades individuales de cada paciente. Si presentas dolor en la zona externa de la rodilla, no dudes en consultar con nuestro equipo profesional.
Referencias
• Iliotibial Band Friction Syndrome. (s. f.). National Library of Medicine. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK542185/
• Iliotibial Band Syndrome. (s. f.). Cedars Sinai. https://www.cedars-sinai.org/health-library/diseases-and-conditions/i/iliotibial-band-syndrome.html
Por Francisco Duca
Director MIVI Sant Cugat. y MVII Sabadell