DM Dolor: Dolor neuropático, reconocerlo para tratarlo mejor
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Cada 17 de octubre se conmemora el Día Mundial contra el Dolor. En 2026, la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP) dedica su Año Global al dolor neuropático, un problema que, según sus estimaciones, afecta a entre 580 y 830 millones de personas en todo el mundo.
Quemazón, descargas eléctricas o dolor con el simple roce de la ropa. Son algunas de las sensaciones que describen quienes lo padecen. A veces, además, la misma zona que duele se siente adormecida, algo que puede resultar difícil de comprender y explicar.
Reconocer estas manifestaciones es el primer paso para buscar una explicación y recibir una valoración adecuada.
¿Qué es el dolor neuropático?
El dolor neuropático está causado por una lesión o enfermedad del sistema nervioso encargado de captar, transmitir y procesar la sensibilidad. Puede afectar a los nervios que recorren nuestro cuerpo, pero también a la médula espinal o al cerebro.
En condiciones normales, el dolor actúa como una señal de alarma frente a una posible lesión. Sin embargo, cuando el propio sistema nervioso está dañado, puede generar señales dolorosas incluso sin que exista un estímulo externo.
Esto explica que algunas personas experimenten dolor espontáneo, mientras que otras sienten dolor ante estímulos habitualmente inofensivos, como una caricia o el roce de una sábana.
Paradójicamente, el dolor puede coexistir con una pérdida de sensibilidad en la misma región.
¿Cómo se siente? Los síntomas más frecuentes
El dolor neuropático puede manifestarse de diferentes maneras:
• Sensación de quemazón o ardor.
• Hormigueo, pinchazos o sensación de agujas.
• Calambres o descargas eléctricas.
• Entumecimiento o alteraciones de la sensibilidad.
• Dolor ante estímulos que normalmente no resultan dolorosos, como el roce de la ropa.
• Sensaciones anómalas de frío, calor o incluso de agua recorriendo la piel.
Puede localizarse en los pies, las manos, la cara, el tronco o cualquier otra región, dependiendo de la estructura nerviosa afectada.
En ocasiones aparece de manera espontánea, incluso durante el reposo, y puede ser continuo o presentarse en episodios.
Aunque estos síntomas son característicos, ninguno de ellos confirma por sí solo el diagnóstico.
Un dolor invisible, pero real
Una de las mayores dificultades del dolor neuropático es que no siempre presenta signos externos evidentes.
La ausencia de lesiones visibles o de hallazgos en determinadas pruebas de imagen no significa que el dolor no exista.
Esta circunstancia puede generar incomprensión y frustración en quienes lo padecen.
Además, sus consecuencias van mucho más allá de la sensación dolorosa. El dolor neuropático puede alterar el descanso, limitar la actividad física, dificultar el trabajo y afectar al bienestar emocional y a las relaciones sociales.9
El dolor, el sueño y el estado emocional mantienen una relación estrecha y bidireccional. Por ello, el abordaje de estos pacientes debe contemplar no solamente la intensidad del dolor, sino también su repercusión sobre la vida cotidiana.
Tratar el dolor no consiste únicamente en reducir su intensidad, sino en intentar recuperar la función y la calidad de vida.
¿Por qué aparece el dolor neuropático?
Existen múltiples enfermedades y situaciones capaces de producir una lesión del sistema nervioso somatosensorial.
Entre las causas más frecuentes encontramos:
• Neuropatía diabética dolorosa.
• Neuralgia postherpética, que puede aparecer después de un herpes zóster.
• Lesiones o compresiones nerviosas, incluidas determinadas radiculopatías.
• Lesiones nerviosas después de intervenciones quirúrgicas o traumatismos.
• Neuralgia del trigémino.
• Neuropatías asociadas a determinados tratamientos oncológicos, especialmente algunos tipos de quimioterapia.
• Enfermedades del sistema nervioso central, como la esclerosis múltiple, las lesiones medulares o determinados accidentes cerebrovasculares.
No todas las personas que presentan estas enfermedades desarrollan dolor neuropático.
Identificar la causa es fundamental, ya que condiciona tanto el pronóstico como las alternativas terapéuticas.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico comienza escuchando al paciente.
La descripción del dolor, su distribución, el momento de aparición y los síntomas asociados proporcionan información fundamental.
Posteriormente, la exploración clínica permite investigar posibles alteraciones de la sensibilidad y comprobar si los síntomas son compatibles con una lesión o enfermedad del sistema nervioso.
El especialista puede apoyarse en:
• Una historia clínica detallada y cuestionarios específicos.
• Una exploración neurológica dirigida, que incluya la valoración de diferentes modalidades sensitivas.
• Pruebas complementarias, como estudios neurofisiológicos, resonancia magnética u otras exploraciones, cuando estén indicadas.
No todos los pacientes necesitan las mismas pruebas.
El objetivo es establecer un diagnóstico lo más preciso posible y determinar qué mecanismos pueden estar participando en el dolor.
¿Se puede tratar el dolor neuropático?
Sí. Aunque el dolor neuropático puede resultar difícil de controlar y no siempre responde a los analgésicos convencionales, existen diferentes alternativas terapéuticas que pueden ayudar a reducirlo y mejorar la calidad de vida.
El tratamiento debe individualizarse teniendo en cuenta la causa, las características del dolor, las enfermedades asociadas y las necesidades de cada persona.
Entre las principales opciones se encuentran:
Tratamiento farmacológico específico. Determinados medicamentos que actúan sobre la transmisión y modulación de las señales nerviosas pueden resultar útiles. Su elección requiere valorar los beneficios esperados, las posibles interacciones y los efectos adversos.
Rehabilitación y ejercicio terapéutico. La recuperación de la movilidad, la capacidad funcional y la confianza en el movimiento puede ser una parte fundamental del tratamiento.
Abordaje psicológico. Las intervenciones psicológicas pueden ayudar a reducir el impacto emocional del dolor y mejorar las estrategias de afrontamiento, especialmente cuando este se prolonga en el tiempo.
Procedimientos intervencionistas. En determinados pacientes y diagnósticos pueden considerarse bloqueos nerviosos, técnicas de radiofrecuencia u otros procedimientos dirigidos a estructuras implicadas en la generación o transmisión del dolor.
Técnicas de neuromodulación. En situaciones seleccionadas, especialmente cuando otros tratamientos no han conseguido un control adecuado, pueden valorarse determinadas modalidades de neuroestimulación. Su indicación exige una evaluación especializada y una selección cuidadosa del paciente.
No todas estas opciones están indicadas para todos los tipos de dolor neuropático, ni disponen del mismo nivel de evidencia científica.
Por ello, la clave no está en acumular tratamientos, sino en seleccionar aquellos que realmente puedan aportar un beneficio a cada paciente.
El objetivo debe ir más allá de disminuir una puntuación de dolor: buscamos mejorar el descanso, recuperar actividades, preservar la autonomía y favorecer la calidad de vida.
¿Cuándo consultar con un especialista?
Es recomendable solicitar una valoración médica cuando:
• El dolor presenta características como quemazón, descargas eléctricas u hormigueos persistentes.
• Aparece dolor ante estímulos leves, como el roce de la ropa.
• Las molestias persisten, se repiten o no mejoran con las medidas habituales.
• El dolor interfiere con el sueño, el trabajo, la movilidad o las actividades cotidianas.
• Existen alteraciones de la sensibilidad asociadas.
No es necesario esperar varios meses para consultar.
Una valoración temprana permite investigar la causa, identificar posibles enfermedades subyacentes y orientar el tratamiento desde las primeras fases.
Si aparecen síntomas neurológicos nuevos o progresivos, como pérdida de fuerza, o alteraciones del control de la vejiga o del intestino, puede ser necesaria una valoración urgente.
El enfoque de MIVI Salud
En este Día Mundial contra el Dolor, desde MIVI Salud queremos contribuir a dar visibilidad al dolor neuropático y recordar la importancia de reconocerlo, comprenderlo y abordarlo adecuadamente.
En nuestras unidades del dolor trabajamos desde una perspectiva integral e individualizada.
Escuchamos al paciente, investigamos los mecanismos responsables de su dolor y valoramos las distintas alternativas terapéuticas, desde los tratamientos conservadores hasta los procedimientos intervencionistas cuando están indicados.
Nuestro objetivo no es únicamente aliviar el dolor, sino ayudar a recuperar la capacidad de hacer aquello que la enfermedad ha ido limitando.
Porque tratar el dolor no consiste solamente en conseguir que duela menos, sino en conseguir que el dolor condicione cada vez menos la vida de las personas.
Si el dolor está condicionando tu día a día, solicita una valoración especializada en tu centro MIVI más cercano.
Bibliografía
• International Association for the Study of Pain (IASP). 2026 Global Year on Neuropathic Pain.
• IASP. What Is Neuropathic Pain? A Guide for Patients.
• IASP. An Overview of Neuropathic Pain and Its Impact.
• IASP Neuropathic Pain Special Interest Group (NeuPSIG). Recomendaciones y documentos sobre el tratamiento del dolor neuropático.
Dr. Jorge Orduña Valls, MD, PhD, EDPM, CIPS
Director Médico Nacional de MIVI Salud