Mitos y verdades sobre la seguridad y eficacia del ozono médico en el tratamiento del dolor.
03La utilización del ozono médico en el tratamiento del dolor crónico es una práctica en expansión
que, aunque cuenta con respaldo institucional en países como España, sigue rodeada de
controversias y percepciones contradictorias. A continuación, se detallan los principales mitos y
verdades sobre su seguridad y eficacia basándose en las fuentes proporcionadas.
Mitos sobre el ozono médico
• «El ozono es siempre tóxico para el ser humano»: Este es uno de los conceptos erróneos
más comunes. Si bien el ozono es un gas tóxico cuando se inhala, ya que daña el tejido
pulmonar y las vías respiratorias, su uso médico es seguro cuando se administra por vías
adecuadas (infiltrativa, tópica o sistémica) y en dosis controladas. El ozono médico nunca se
inhala y consiste en una mezcla donde el ozono representa como máximo el 5% y el
oxígeno el 95%.
• «No existe evidencia científica que respalde su uso»: Aunque algunos sectores lo
consideran «charlatanería», existen muchísimos metaanálisis y revisiones sistemáticas en
revistas indexadas que respaldan su eficacia, especialmente para el tratamiento de la hernia
discal lumbar y la osteoartritis de rodilla. De hecho, en España está incluido oficialmente
en la cartera de servicios de las unidades del dolor desde 2011.
Verdades sobre su eficacia y seguridad
• Eficacia en patología de columna y articulaciones: La verdad es que la ozonoterapia ha
demostrado resultados muy buenos cuando se usa como agente “discolítico” en hernias
discales, pero con la ventaja de ser un tratamiento ambulatorio y mínimamente invasivo.
Actúa mediante la «momificación» del núcleo pulposo, lo que reduce el volumen del disco
y disminuye la compresión nerviosa. En la artrosis de rodilla, cuenta con un nivel de
evidencia elevado, mejorando el dolor y la función.
• Mecanismo de acción biológico: El ozono actúa induciendo una «microoxidación»
controlada que activa el sistema antioxidante celular (vía NRF2), bloquea vías inflamatorias
y favorece la regeneración de tejidos como el cartílago. Tiene propiedades analgésicas,
antiinflamatorias, antisépticas y mejora la oxigenación tisular.
• Alto perfil de seguridad: Partiendo de la base que debe ser realizado por profesionales
capacitados y con generadores de precisión de uso médico, el riesgo de efectos adversos es
extremadamente bajo (aproximadamente 0,0007% en aplicaciones sistémicas como la
autohemoterapia). La mayoría de las complicaciones graves reportadas en la literatura se
deben a malas prácticas, como la inyección intravenosa directa (prohibida) o infecciones
por falta de higiene en la punción, y no a la molécula de ozono en sí misma.
• Contraindicaciones específicas: Es una verdad médica que la ozonoterapia está
estrictamente contraindicada en pacientes con favismo (déficit de la enzima G6PD), ya que
puede provocar hemólisis. También se desaconseja en casos de hipertiroidismo no
controlado, embarazo y patologías cardiovasculares graves.
En conclusión, el ozono médico no es una terapia universal ni carente de riesgos, pero los estudios
rigurosos confirman que es una herramienta segura y eficaz para el manejo de enfermedades
musculoesqueléticas y del dolor, siempre que se sigan protocolos estandarizados y se utilice
tecnología médica certificada
Autor: Kike del Cojo
Director de la Unidad de Dolor MIVI Cáceres