Recupera tu vida libre de dolor pélvico

El dolor pélvico no debería normalizarse cuando limita tu vida. Si dura más de 3 meses, se repite con frecuencia o condiciona tu descanso, tu trabajo o tu vida sexual, puede tratarse de dolor pélvico crónico y merece una valoración especializada. En MIVI Salud lo abordamos con visión médica integral: identificamos el origen, diseñamos un plan personalizado y, si es necesario, aplicamos técnicas intervencionistas avanzadas.

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Síntomas

Dolor en pelvis, periné o genitales, ardor, dolor al sentarse, presión pélvica, dispareunia, urgencia urinaria, estreñimiento doloroso, empeoramiento con estrés.

Causas frecuentes

Disfunción del suelo pélvico, endometriosis, cistitis intersticial, síndrome de intestino irritable, neuralgias, alteraciones biomecánicas lumbo-pélvicas.

Tratamiento

Plan por escalones: educación y hábitos activos, tratamiento médico, fisioterapia especializada de suelo pélvico y, en casos seleccionados, técnicas intervencionistas avanzadas.

Tipos de dolor pélvico

Dolor miofascial / suelo pélvico

Hipertonía muscular, puntos gatillo y alteración del control motor. Muy frecuente e infradiagnosticado.

Dolor neuropático

Relacionado con la irritación del nervio pudendo u otros nervios pélvicos. Produce ardor, escozor o sensación eléctrica.

Dolor visceral

Vinculado a causas ginecológicas (endometriosis, adenomiosis), urológicas (cistitis intersticial) o digestivas (intestino irritable).

Frecuencia e impacto

-Cuando el dolor dura más de 3 meses o se repite, deja de ser un síntoma aislado y condiciona el día a día.

-Puede interferir con el trabajo, el descanso, la sexualidad y el estado emocional.

-El objetivo del tratamiento es recuperar función y calidad de vida, no solo reducir el dolor.

Localización y patrones

DOLOR MIOFASCIAL (Suelo pélvico / periné): relacionado con tensión muscular crónica, puntos gatillo y alteración del control motor. A menudo agravado por estrés, cirugías o partos.

DOLOR NEUROPÁTICO (Nervio pudendo / nervios pélvicos): sensación de ardor, escozor o "corriente eléctrica". Típico dolor al sentarse, que mejora de pie o tumbado.

DOLOR VISCERAL (Ginecológico / urológico / digestivo): vinculado a endometriosis, cistitis intersticial o síndrome de intestino irritable. Puede solaparse con los otros mecanismos.

DOLOR MIXTO (Multifactorial): lo más frecuente en la práctica clínica. La combinación de mecanismos es la regla, no la excepción.

¿Cuándo acudir al especialista?

Te recomendamos consultar con nuestra Unidad de Dolor Pélvico si el dolor dura más de 3 meses, interfiere con tu trabajo, descanso o vida sexual, o si no mejora con tratamientos convencionales.

Signos de alarma :

  • Fiebre o sospecha de infección
  • Sangrado vaginal anormal o pérdida de peso no explicada
  • Sangre en orina o dolor lumbar intenso
  • Dolor de inicio súbito e intenso (especialmente con náuseas/vómitos)

¿Qué necesitas saber?

No es solo un síntoma ginecológico

El dolor pélvico puede ser muscular, neuropático, visceral o mixto. Sin un diagnóstico correcto se encadenan pruebas sin resolver la causa real.

Identificar el mecanismo cambia el tratamiento

Si predomina lo miofascial, lo neuropático o lo visceral, el plan terapéutico es diferente. Acertar el origen es lo que hace eficaz el tratamiento.

El seguimiento marca la diferencia

Cuanto antes se trata el componente del suelo pélvico, menos probabilidad hay de cronificación. El diagnóstico temprano y el seguimiento son lo que marca la diferencia.