Tratamiento del dolor lumbar con PRP: ¿qué dice la ciencia sobre el disco intervertebral?

Tratamiento del dolor lumbar con PRP: ¿qué dice la ciencia sobre el disco intervertebral?

En este episodio de Piratas del dolor, nuestro Director Médico, el doctor Jorge Orduña, cierra el debate sobre medicina regenerativa centrándose en uno de los mayores desafíos clínicos: el disco intervertebral. Junto a los doctores Jordi Recasens y Guillerme Ferreira, analizamos por qué el tratamiento del dolor lumbar con plasma rico en plaquetas (PRP) requiere un enfoque mucho más estricto y especializado que el de otras articulaciones.

El disco intervertebral: una estructura única y hostil

A diferencia de la rodilla o el hombro, el disco es una estructura que vive en condiciones de «hostilidad máxima»: tiene muy poco oxígeno y un pH muy bajo. Esto hace que sea muy difícil que se recupere estructuralmente una vez que ha comenzado a degenerar.

Nuestro Director Médico, el doctor Jorge Orduña, señala que el respaldo científico del PRP en el disco es todavía menor que en otras áreas, lo que nos obliga a ser extremadamente selectivos con los pacientes. Los mejores resultados se observan en personas jóvenes con discopatía degenerativa incipiente (grados iniciales en la clasificación de Pfirrmann) que presentan un dolor lumbar axial, pero no necesariamente una hernia discal con dolor radicular.

El riesgo de la discitis y la importancia del PRP con leucocitos

Aunque el riesgo de infección (discitis) es bajo, la severidad de esta complicación es muy alta. Por ello, algunos expertos pioneros, como el doctor Gregory Lutz, sugieren utilizar un PRP rico en leucocitos para el disco. La teoría es que estos glóbulos blancos podrían ayudar a combatir microorganismos internos (como el Propionibacterium acnes) que podrían estar alimentando el proceso degenerativo del disco desde dentro.

El enfoque multidiana: no solo es el disco

Un punto clave del debate es que el dolor lumbar rara vez procede de una sola estructura. Nuestro Director Médico, el doctor Jorge Orduña, defiende un abordaje «multitarget». El dolor suele ser una mezcla de problemas en el disco, las facetas articulares y la musculatura (como los multífidos). Tratar la columna como una unidad funcional, incluyendo técnicas como la infiltración intraósea en los platillos vertebrales que nutren al disco, es fundamental para mejorar el éxito del tratamiento.

Optimización del paciente: la clave del éxito biológico

Para que el PRP sea efectivo, el paciente no puede ser un sujeto pasivo. Se requiere una preparación estricta antes de la infiltración:

  • Alimentación: Reducir al máximo las grasas los días previos para mejorar la calidad del plasma.

  • Medicamentos: Retirar temporalmente fármacos como la metformina, las estatinas y, sobre todo, los antiinflamatorios, ya que pueden inactivar el potencial biológico de las plaquetas.

  • Descanso: La calidad de las plaquetas varía incluso según la hora del día y el nivel de descanso del paciente.

Expectativas reales: PRP vs. Corticoides

Es fundamental que el paciente entienda que el PRP no es un «botón de alivio inmediato». Mientras que un corticoide puede desinflamar en 48 horas, el PRP inicia una cascada biológica que puede tardar de dos a tres semanas en mostrar resultados. De hecho, es normal experimentar un ligero empeoramiento durante la primera semana debido a la inflamación controlada que genera el propio tratamiento.

Como concluye nuestro Director Médico, el doctor Jorge Orduña, no se trata de demonizar los corticoides —que siguen siendo útiles en fases agudas— sino de ofrecer una alternativa que, a largo plazo, cuide el tejido y proteja la salud de nuestra columna.